lunes, 17 de abril de 2017

EL HOMBRE LOBO ESPAÑOL

Mi tercer largometraje fue el menos conflictivo si no fuera por un gitano valenciano que intentó engañar a la productora y por Paul Naschy, para los amigos Jacinto Molina.
          La película nació viendo al actor Eduardo Fajardo en el Auditórium de Palma donde representaba una obra. Terminada la función lo fui a felicitar por su actuación y él me invitó a tomar una copa al Hotel Saratoga, donde se hospedaba. Y allí, en la terraza del edificio con vistas a la bahía, me dijo que le gustaría hacer una película conmigo.
          Desde esa noche no perdimos el contacto, y un mes más tarde ya se había leído el guión que le había mandado con el título de Mordiendo la vida. Era uno de los dos policías protagonistas, luego había la chica buena y guapa, y dos malos muy malos. Los dos policías serían él y yo; la chica guapa sería la actriz catalana Beatriz Barón, uno de los malos sería el actor mallorquín  Ruperto Arés, doblador y amigo, y para el otro malo aún no se había decidido quién sería.
          El proyecto de lo propuse a Eusebio Vicente Casaseca y a Toni Vives, los productores con los que había hecho mi anterior película El último penalti. A los dos les pareció bien y se empezó la preproducción de una película que me daría muchas alegrías, excepto dinero por su inexiste distribución. Solo se pudo estrenar en Mallorca porque la distribuidora quebró debido a la crisis del vídeo, pero eso es otra historia.
          La película sería como las dos anteriores: independiente y de bajo presupuesto.  La preproducción empezó y se puso una fecha de rodaje: primer lunes de febrero. Corría el año 1985. En aquel tiempo teníamos la productora en la angosta calle Molineros, travesía de la calle peatonal San Miquel. Era un piso grande, con cinco habitaciones y techos altos. Una pasada.
Cuando rodáramos pasaríamos la oficina en el hall del Hotel Continental en primera línea del Paseo Marítimo, frente al mar. Un hotel maravilloso que ya no existe. Allí sería donde viviríamos durante cinco semanas, lo que duraría el rodaje de la película.
          Todos los actores, excepto Eduardo y Beatriz, se eligieron en un casting que se hizo en Palma. Para el papel de El Murciano no encontrábamos al actor. Fue Eduardo que por teléfono me sugirió a Paul Naschy. Huelga decir que enseguida le dije que ni hablar, que era un desprestigio tener a un actor como ese en una película. Pero él no se dio por vencido e insistió e insistió hasta que me dijo que se había intentando suicidar. Estaba pasando por una depresión muy fuerte. Por lo visto los productores se habían olvidado de él hacía algunos años y él no lo había superado.
           -Toma una medicación muy fuerte –me dijo Eduardo-. No sale de su casa desde hace meses y no deja de lamentarse y llorar. Hacer el papel de El Murciano sería su salvación. No está muerto de milagro, se tomó dos botes de fármacos. Menos mal que su mujer se olvidó de unos papeles y volvió al piso a recogerlos. Se lo encontró sentado en el sillón sin sentido. Lo salvaron de milagro. Dale una miseria, se conformará.
          Al final me convenció y se contrató a Paul Naschy por 25.000 pesetas diarias, una miseria para un actor que había cobrado mucho dinero por hacer de hombre lobo. Pensé que no le daría nada de bombo y platillo a su actuación, pero me salió el tiro por la culata. El mismo Naschy se encargó de avisar a toda la prensa mallorquina de su llegada a la isla. Incluso hizo entrevistas por teléfono antes de venir. Eso ya me calló bastante mal y se lo recriminé a Eduardo.
          -Es así –se justificó-, se cree una estrella.
          -Una estrella apagada –dije yo enfadado.
          Eusebio Vicente Casaseca, uno de los productores, conociendo mi violento carácter me dijo que no le dijera nada, que lo olvidara. Así lo hice por el bien de la película.
          Yo solo había hablado dos veces por teléfono con Paul Naschy. La primera ocasión fue cuando él me llamó para decirme que le gustaba mucho el guión pero que su papel era muy poca cosa para él. Me quedé de piedra. Hay qué decir que él no sabía que yo estaba al día de su desesperada situación.  Se creía que yo lo había elegido para El Murciano por ser un gran actor. Estuve tentado a decirle que no lo quería ni gratis, pero por Eduardo Fajardo, que cada día me caía mejor, me callé.
          -Yo me veo más en el papel de Ángel –me dijo-. Es un papel con fuerza dramática y mucho encanto. Lo veo un papel muy americano, ya me entiendes.
          No, no lo entendía. El papel de Ángel lo había reservado para mí, que era joven y atractivo, no como él que estaba viejo y calvo.
          -Llámame Jacinto –me dijo perdonándome la vida-. Además, cobrando la miseria que voy a cobrar tendría que hacer un papel de protagonista, no el malo de la película. ¿Sabes lo que yo cobro por el protagonista de una película? No te lo voy a decir porque te lo imaginas. Soy un actor internacional que hará mucho bien a tu película. La podrás vender al mundo entero. Incluso en Los Ángeles donde tengo un club de fans
          Aguanté estoicamente sin decir a penas nada la media hora que me tuvo al teléfono intentando convencerme para que fuera el protagonista. Y cuando le dije que el papel lo haría yo, se como enfadó. Noté a través del teléfono que aguantaba su rabia o lo que fuera. Estoy seguro que me hubiera dicho que no la iba a cagar y que no tenía ni puta idea, pero en cambio dijo:
          -¿Tienes algún interés especial para hacer el papel?
          -Lo escribí para mí –le dije a punto de demostrarle mi cabreo-. Yo veo al personaje de menos de cuarenta años y tú tienes unos cuantos más.
          -En el cine existe el maquillaje, que seguro que lo sabes.
          Sí lo sabía pensando en el lío que me había metido Eduardo.
          -Creo que el papel de El Murciano lo harías genial, Jacinto. Hay películas que el malo es importantísimo en la historia. El Muricano es uno de ellos. Para este personaje especial necesito una presencia especial como la tuya –le mentí.
          Después de aproximadamente un hora al teléfono conseguí que me dijera que sí, que aceptaba el papel pero que me pensara en los de que él fuera el protagonista.
          -Yo puedo ser el protagonista perfecto. Y no te preocupes que tú eres joven y tendrás muchas oportunidades para ser protagonista en otra películas.
          Colgué el auricular más cabreado que una mona. Me cagué en el hombre lobo hasta que me cansé. Estaba seguro que me estaba equivocando en contratar a Paul Naschy en la película, pero no quería incomodar a Eduardo Fajardo, una buena persona amigo de sus amigos.
La segunda vez que me llamó Jacinto Molina fue para preguntarme si se podía potenciar el papel de El Murciano. No me dijo nada de ser el protagonista porque Eduardo le había llamado días antes para darle un toque de atención.
-El papel de El Murciano creo que está perfecto, o al menos a mí me lo parece –le dije cansado de escuchar su rollo patatero.
-De todas formas cuando esté en la isla podemos sentarnos y cambiar impresiones. Nos interesa a los dos que El Murciano tenga la máxima fuerza posible en la película, que salga de la pantalla.
-De acuerdo, lo miraremos.
          Pero la historia de Jacinto no terminó en esa conversación telefónica. Una semana del comienzo del rodaje me llamó Eduardo para decirme a ver si había posibilidad de que Jacinto Molina se pudiera quedar en el hotel todo el rodaje.
          -Ya que se le paga tan poco, podrías tener el detalle de que se quedará en el hotel todo el rodaje. Lo has sacado del pozo donde había caído, ahora puedes rematar la obra de caridad con dejarlo en el hotel todo el mes. Lo necesita porque volver a Madrid puede serle perjudicial.
          Aburrido le dije que sí.
        Eduardo Fajardo era una persona estupenda además de un buen actor desaprovechado en este país por ser de derechas, franquista para más señas. Nunca hablaba de política. Quizá demasiado conservador pero muy abierto a las ideas de los demás. Desde un principio nuestras posiciones políticas quedaron claras: él de derechas y yo de izquierdas. Pero esas actitudes no hicieron que durante todo el rodaje y posteriormente en la posproducción discutiéramos. Nunca tuve el más mínimo problema con él. Solo me exigió poder traer a su mujer al rodaje. 



sábado, 3 de diciembre de 2016

MATAR A UNA PERSONA CUESTA POCO

El 31 de julio de 2015 Jaume F. S. entró a la casa de su novia en el pueblo de Sant Jordi en Mallorca saltando por la terraza y la mató con un cuchillo después de que ella se negara a mantener relaciones sexuales con él. Por este crimen ha sido condenado a doce años (10 por homicidio y 2 por allanamiento de morada). O sea, que este asesino caliente mental que degolló a su ex novia saldrá de la cárcel por buena conducta en unos cinco o seis años. O sea (repito), que hoy en día, por lo menos en Mallorca, uno mata a cualquiera y según el abogado y el juez que le toque, puede estar encerrado como seis años ni más ni menos. Esto es real, no es nada que me invente. Ya sabéis, si a alguien le molesta mucho una persona, siempre encontraréis un pringao que se la cargue por unos cuantos miles. ¿Cómo puede ir bien un país con jueces como los que hay aquí? ¿Cómo se deben de sentir los familiares de la asesinada? Ahora, el Gobierno que nos merecemos, tendrá que pagar la manutención y un pequeño sueldo para cuando salga, de este hijo de la gran puta. Y que me perdonen las putas. Al menos, espero que en la cárcel lo pongan mirando a Cuenca y le rompan lo que todos sabemos.    

sábado, 23 de julio de 2016

UNA SOLUCIÓN PARA LOS VIOLADORES






“Un mapache le arranca el pene al hombre que intenta violarlo”. ¡Cómo cambian los tiempos! Antes, a veces, un pastor aburrido y aislado se beneficiaba alguna solitaria y atractiva oveja, pero eso era porque no había tanta prostituta como hay ahora ni tanta variedad. Pero que un tipo, un ruso para más señas, intente tirarse a un pobre y desvalido mapache, pasa de castaño oscuro. Algo va mal en la sociedad en que vivimos. Pero esta noticia me ha hecho recapacitar sobre el tema de la violación y el comportamiento del mapache me ha dado la solución. ¿Se imaginan que cada mujer violada le arrancara de un bocado el pene a su agresor? No es necesario arrancárselo con la boca, puede cortárselo. Sería fantástico, ya no importaría el circo de los juicios ni los desaprensivos abogados que defienden al acusado. El tío se quedaría sin pene y punto. Seguiría siendo violador (porque eso está demostrado que no se cura) pero sería mentalmente. ¿Se imaginan cuántos tíos sin pene irían por la calle? Sé perfectamente que es una solución extrema, pero hay muchos países que a los violadores ya les inyectan una sustancia que los deja impotentes de por vida. Pero eso sí, el violador tiene que consentirlo, por lo que hay pocos sin. Hay que pensar que su pene es su instrumento de trabajo. La mente y el pene. Pero en España no podría ser porque la Justicia cojea bastante y el alto nivel de machismo existente es preocupante. Aquí, si una mujer le arrancara o cortara el pene a un hombre porque la estuviera violando, se le caería el pelo. Sería acusada de no sé cuantas cosas. Yo creo que hasta de canibalismo, vamos, que iría directa a la cárcel.      

domingo, 20 de diciembre de 2015


UN PAÍS DE PAYASOS

El domingo, cuando fui a votar, me encontré con un amigo de La Salle que no veía desde hace unos treinta años. Vestía con ropa limpia aunque muy usada. Estaba delgado y se le marcaban los huesos en la cara. La verdad es que me impresionó. Después de votar (él lo hizo a Podemos) me dijo que si le invitaba a un café. Fuimos a un pequeño bar que hay en 31 de diciembre. Y allí me contó su vida en la media hora que estuvimos hablando. Tenía sesenta años como yo, vivía en una habitación por la zona de Pedro Garau, y no tenía ni siquiera para comer. Normalmente comía en un comedor social y se vestía en una oenegé. También iba a la Cruz Roja a pedir alimentos. En sus buenos tiempos había (aún lo era) sido abogado y nos habíamos tomado muchas copas en Club de Mar. Recuerdo que tenía un coche deportivo descapotable de la marca Seat (no me acuerdo muy bien de la marca). En ese tiempo mi amigo era un tipo prepotente y clasista, aunque conmigo siempre se portó muy bien. Empezó de pasante en el buffet de un prestigioso abogado hasta que montó el suyo propio. Las cosas le fueron muy bien y se casó, compró un chalet, coches y envió a su hijo a estudiar a Australia porque tenían problemas de drogas. Las cosas iban viento en popa e invirtió todo el dinero que tenía en un negocio con un amigo de la infancia, que un día desapareció con todo el dinero dejándolo en la ruina. Lo perdió todo. Tenía cincuenta años y las cosas le fueron de mal en peor, todos sus amigos y conocidos le dieron la espalda. Ni siquiera con su hijo tenía contacto con él. Para colmo se murió su madre que no dejaba de darle dinero. Desahuciado había acabado en un hogar social. “He votado por votar, pero sé que las cosas no van a cambiar nunca en este país de payasos. Feliz Navidad, Martín”, me dijo y se fue.     



sábado, 13 de junio de 2015

Artículo publicado el 3 de junio en la Última Hora de Palma EL HIMNO DE LOS ESPAÑOLES ¿o no?

Cada vez entiendo menos cosas. ¿Qué tiene qué ver el himno de España con la política? Muchas cosas y nada. Pero lo cierto e irrevocable es que el himno identifica a España. No en especial a los descosidos fachas franquista que enarbolan la bandera; no a los políticos que son de derechas; no a un equipo de fútbol, el himno es todo, y en ese todo entran todos. España en general. A mí, que precisamente no soy de derechas, el himno de nuestro país no me molesta porque lo oigo desde que tengo uso de razón (si es que algún día lo tuve), y la verdad es que me da igual. Ni siquiera sé quién lo compuso ni me importa. Está ahí y punto. Lo he oído con todos los gobiernos y, creo, que forma parte de los españoles sean de donde sean. Entonces, yo me pregunto: ¿dónde está el problema de oírlo antes de que empiece un partido? ¿Qué importancia tiene un sector del público le silbe? ¿Estamos o no estamos en un país democrático? ¿Podemos o no podemos expresarnos como queramos? ¿Hay libertad de expresión o no la hay? Lo importante es saber si es perjudicial para los demás que unos independentistas silben en un partido de fútbol, aunque sea la COPA DEL REY. Yo creo que no. Entonces ¿por qué algunos partidos políticos se molestan al oír silbar al Rey en el Cap Nou? ¿O se silbaba al himno? ¿O se silbaba a los dos? Lo importante es que el himno está ahí. Y no creo que sea mejor ni peor. Que yo sepa todos los países del mundo tienen su himno que los identifica. Lo que pasa que en España (que debe de ser el único país del mundo) lo confunden algunos descerebrados. Si tú montas un partido de fútbol que se llama LA COPA DEL REY ¿qué pretendes que suene? ¿“Bailando” de Enrique Iglesias? Lo que más gracia me hace, es que con los enormes y graves problemas que tiene este país, los políticos se estiren los pelos por la pitada al himno. Eso dice mucho de ellos. Si uno lo analiza, llega a la conclusión que les importa más nuestro himno que las miles de familias que van cada día a comer a los comedores sociales. Nos están mintiendo de nuevo, no dicen lo que piensan. Si estamos en el Cap Nou jugando con el Barcelona la Copa del Rey, ¿qué esperaban? ¿Desconocen el problema de independencia que hay en Cataluña los tontos de los políticos?  Ahora, el Comité de Violencia pretende sancionar a los dos clubes poniendo una vez más en evidencia de que en este país la libertad de expresión es relativa. Y yo me pregunto el por qué no hay comités de esos que sancionen a los políticos y los curas que dicen barbaridades contra la democracia y los derechos humanos. Sería estupendo, ¿no? Lo triste, es que al final lo realmente importante es el dineral que habrá ganado el Cap Nou. ¡Eso es lo importante! El capitalismo no entiende de himnos ni de sentimientos. Es inteligente y se ríe de los de abajo. Los organizadores ya están elucubrando para la próxima Copa del Rey. ¿No podríamos poner el himno al principio y al final del partido y anunciarlo previamente? ¿Y por qué no hacer la COPA DEL REY en dos días? O sea, el primer tiempo un día y el segundo al día siguiente. Podríamos llenar dos veces. 

LOS POLÍTICOS Y EL PODER (artículo salido el 13 de junio en la Última Hora)

¿Qué tipo de persona hay que ser para dedicarse a la política? Si nos basamos en nuestra experiencia, resulta que la mayoría lo hacen para llenarse los bolsillos de euros que no les corresponden. Y también hemos comprobado que para eso no hay que ser licenciado en nada. Simplemente no hay que tener decencia y ser un ladrón. Yo siempre he comparado la profesión de actor y la de crítico de arte con la de político. Porque creo que son las únicas profesiones que no se necesita ningún tipo de preparación ni estudio. Cuando uno se presenta a un casting para un papel nadie le pedí su currículo. Y cuando uno hace una crítica de cine nadie le pregunta si ha estudiado en alguna escuela de cine. Y cuando se afilia a un partido y medra hasta llegar a presidente de un país, en ningún momento nadie se cuestiona si tiene estudios, ni siquiera se lo plantean. Es el presidente y punto. Cuando yo era joven hice el protagonista de una obra de José Rubial que se titulaba “El mono piadoso” en la que salía al escenario en un traje de baño miniatura (casi taparabos). La obra trataba de que en esta sociedad todo el mundo puede llegar a ser presidente de un país. ¡Hasta un mono!  Y es una verdad como un templo. Pero eso es porque la corrupción está dentro de nosotros, la llevamos consigo para sacarla cuando la necesitemos. Sólo se trata de tener o no tener prejuicios. Eso es lo que nos diferencia de los malos, que no los tienen. Los intereses son tan poderosos y están tan presentes en nuestras vidas, que estamos conectados a ellos por innumerables cables. Por eso la corrupción, la demagogia, el sectarismo y la incompetencia son males que afectan a la mayoría de la clase política. No toda, claro. Y esto que escribo lo puede uno comprobar actualmente. Tener el Poder debe de ser la leche, porque de lo contrario no entiendo ese afán desmesurado por tenerlo o por no perderlo. Hay políticos a los que no les importa su dignidad (si es que algún día la han tenido) y lo que sea para no perderlo. Si hay que hacer un pacto con el mismo demonio se hace y punto. No podemos perder ni un ápice de poder porque de lo contrario nuestras vidas están vacías. Las suyas, claro.

jueves, 2 de abril de 2015

UNA CANDIDATA MUY ESPECIAL

Tengo que reconocer que he mirado (aunque intermitentemente) los programas de GHVIP hasta que ha salido Yliana (no sé si se llama así pero me da igual). Admito que me enganchó. Y fue Belén Esteban la culpable. Esa forma de ser tan grosera, ordinaria, faltona, basta, interesada, ignorante, metemierda… me cautivó. Me fascino como animal televisivo de un canal desaprensivo como es Tele 5. Nunca me hubiera creído que una persona pudiera tener tanta seguridad y poder para comportarse de una manera tan vergonzosa ante toda España y quedarse tan tranquila. Hay que tener mucha seguridad o ser una rematada ignorante. A esta mujer le dijeron que era la princesa del pueblo y se lo creyó sin más. Hay la princesa Leticia y luego estoy yo, debió pensar. Y desde entonces va de princesa y se cree que es intocable. Pero lo peor de esta historia y por lo que escribo estas líneas, es por la gente (pueblo) que vota para que Belén Esteban gané el increíble y grotesco concurso y se lleve el maletín con el dinero. Esa gente es la misma que en pocos días va a votar en las Municipales y que meses después lo hará en las Generales. La misma. ¿Tendrá razón Pérez-Reverte al decir que lo importante no es votar, sino que lo importante es que los que voten no sean ignorantes? O algo así dijo, y si no lo digo, estoy de acuerdo totalmente. ¿Cómo puede ir bien un país si un porcentaje muy alto de su población vota a Belén Esteban para que gane GHVIP? ¿Es que no tiene dignidad esa gente? ¿O acaso es inculta, ignorante o analfabeta? No olvidemos que España está a la cola de la Unión Europea en cuanto a calificación estudiantil. No hay que olvidar que somos de los países que se estudia y se lee menos de Europa.  Por eso, la pregunta clave es: ¿a quién va a votar esa gente que vota a Belén Esteban? ¿Están preparados para votar? ¿No son unos ignorantes como dice Pérez-Reverte? Si es así, no están preparados, aunque a ciertos partidos políticos les interese mucho este tipo de gente por lo manejables que son. El ejemplo está en Belén Esteban, que empezó fatal GHVIP y ahora ya se considera la ganadora. ¿Es tan fácil manejar al pueblo? Lo digo sinceramente y no creo que me equivoque. Creo que si cualquier partido político cogiera a Belén Esteban en regazo, ganaría las elecciones de calle.